Debate: Diversidad y Memoria

En la marcha del 24 de marzo también se hicieron presentes los reclamos por Memoria, Verdad y Justicia para lxs 400 desaparecidxs pertenecientes a la comunidad LGBTIQ+ durante la última dictadura. Por Giuliana Gatti
foto para nota de memoria y diversidad
Foto: Press

Durante la marcha pudieron verse carteles y consignas reivindicando a lxs detenidxs, desaparecidxs y torturadxs por su identidad de género, orientación sexual, y expresión de género. Se trata de una lucha que reclama el reconocimiento y la visibilización del accionar represivo y coercitivo que se tuvo durante la dictadura contra las personas pertenecientes a la comunidad LGBTIQ+, como parte de los dispositivos de disciplinamiento social en un intento de exterminar todo lo que no encuadrara dentro de los marcos morales, católicos, heteronormativos y occidentales que pregonaba el gobierno de facto. Se trata de un aparato represivo anterior y posterior al golpe de Estado que remonta desde los años 30 hasta los 90, y que aún en la actualidad, a pesar de conquistas como la Ley de Identidad de Género o el Matrimonio Igualitario, siguen vigentes en muchas partes del país.

Dicha represión hacia las personas gays, lesbianas, travestis y trans durante la dictadura no ha sido tematizada socialmente, y tampoco ha formado parte de ninguna causa judicial concreta. Al día de hoy el Estado argentino no ha otorgado resarcimientos por estos actos cometidos ni a lxs sobrevivientes ni a sus familiares.


Lxs 400 desaparecidxs y la dictadura

Se estima que fueron 400 lxs desaparecidxs LGBTIQ+ durante la última dictadura cívico militar eclesiástica. Dicha cifra fue conocida a partir del testimonio de Carlos Jáuregui, fundador de la CHA, en su libro “La homosexualidad en Argentina”, publicado en 1987. Allí escribió: “Nuestra comunidad, como toda minoría en tiempos dictatoriales, fue víctima privilegiada del régimen”. El referente cuenta cómo el rabino Marshall Meyer, integrante fundador del Movimiento Judío por los Derechos Humanos y miembro integrante de la CONADEP, le expresó en 1985 que la Comisión había detectado en su nómina de personas denunciadas como desaparecidas a 400 personas homosexuales. Por aquel entonces se designaba bajo este término a todas las identidades que no se ubicaban dentro de la heteronorma: incluía a gays, lesbianas, transgéneros, transexuales, travestis, bisexuales, y no binaries. Estos dichos fueron repetidos en una entrevista publicada por la revista NX en 1996, donde también cuenta cómo el rabino le afirmó que el tratamiento recibido había sido especialmente sádico y violento, como el de los detenidos judíos.

Según le informó, la omisión de esos casos en el informe Nunca Más habría sido por presiones del sector católico de derecha de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. “No los conocimos. No los conoceremos jamás. Son, solamente, 400 de los 30.000 gritos de justicia que laten en nuestro corazón”, dijo Jáuregui.

Por aquel entonces el Comando Cóndor y el Comando de Moralidad, formado por integrantes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, eran los grupos encargados de perseguir y asesinar “homosexuales”.

“Conducta lesbiana”, “costumbres demasiado liberales”, “amanerados”, “temperamento afeminado”, “invertidos”, “nunca se lo ve acompañado con personas del sexo opuesto”, entre otras, fueron las frases utilizadas por la Dirección de Inteligencia de la Policía de Buenos Aires (DIPBA), encargada de realizar las tareas de persecución y espionaje, para señalar a determinadas personas bajo un discurso punitorio sobre las sexualidades no heteronormativas.

En Córdoba, el Departamento de Informaciones (D2) de la Policía fue un lugar de secuestro, tortura y exterminio de esta comunidad. También se conoce que por el CCDyE La Perla pasaron mujeres trans que fueron torturadas y desaparecidas.

Una historia de persecución y de resistencia

Los edictos que validaban el abuso de las fuerzas represivas contra la sexualidades consideradas “inmorales” datan de 1930 hasta mediados de los 90. El accionar de la DIPBA funcionó desde 1956 hasta 1998 cuando fue disuelta tras una reforma de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Ese año también fueron derogados los decretos policiales que habilitaban a la Policía Federal Argentina a detener a cualquier persona que usara ropa del sexo opuesto (art. 92 de la Ley Contravencional 8031/73).

En este contexto de asedio surgió la militancia no heteronormativa. Fue en 1969, durante la dictadura de Juan Carlos Onganía, cuando se formó el grupo Nuestro Mundo, primera organización en defensa de las libertades sexuales en Argentina, conformado por un grupo de militantes provenientes de distintos sectores en oposición al gobierno dictatorial, liderada por Héctor Anabitarte. Trabajaban en conjunto con movimientos feministas y otras fuerzas, bajo principios anticapitalistas, antipatriarcales y antiimperialistas. Al mismo tiempo empezaron a surgir otras organizaciones como Eros, Profesionales, Safo, Bandera Negra, Emanuel y Católicos Homosexuales.

En 1971 integrantes de Nuestro Mundo fundaron el Frente de Liberación Homosexual (FLH) como colectivo político disidente que luchaba contra los códigos contravencionales y las leyes que criminalizaban la diversidad sexual. Entre sus miembros se encontraban Néstor Perlongher, Blas Matamoro, Juan José Sebreli y Manuel Puig. Entre las actividades realizadas se destaca la creación de la revista SOMOS, primera en su tipo en América Latina. En 1975 el colectivo tuvo que pasar a la clandestinidad tras recibir amenazas por parte de la Triple A, luego de que en “El Caudillo”, medio de difusión del Ministerio de Bienestar Social encabezado por José López Rega, se llamara a aniquilar a gays y lesbianas utilizando prácticas nazis en un artículo titulado “Hay que acabar con los homosexuales”. Finalmente el FLH dejó de existir en 1976.

De esta forma, la persecución y represión hacia esta comunidad fue constante antes, durante y después de la dictadura. Recién en 2007 se iniciaron las reformas que eliminarían de los Códigos Contravencionales y de Faltas los artículos que penalizaban la homosexualidad y el travestismo. No obstante, cabe mencionar que la vulneración de los derechos humanos a la comunidad trans (trasexuales, transgéneros y travestis) continúa al día de hoy, con un promedio de vida que no supera los 40 años. Se siguen reproduciendo estas lógicas de represión en las prácticas policiales debido a una falta de políticas para cambiar la discriminación, la estigmatización y la marginalidad a la que se relega a dicha comunidad.

Durante la marcha del 24 de marzo colectivos y organizaciones feministas, de diversidades sexuales y de identidad de género levantaron consignas como la reparación histórica de las víctimas de la dictadura, como así también el repudio a los travesticidios, la exigencia de un cupo laboral trans y la separación de la Iglesia y el Estado.

Una lucha por reconstruir la memoria LGBTIQ+

La lucha por reconstruir la memoria LGBTIQ+ continúa alzando la voz. En diciembre de 2011 se inauguró el Archivo de la Memoria de la Diversidad Sexual para recoger testimonios de distintos lugares del país en la ex ESMA. Dicha iniciativa fue presidida por Valeria del Mar Ramírez, la primera transexual que denunció en la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación su detención y violación en el centro clandestino Pozo de Banfield. En 2013 fue aceptada como querellante en la causa por delitos de lesa humanidad cometidos en ese centro entre 1976 y 1977.

Asimismo, en la Comisión Provincial por la Memoria en Córdoba, Pablo Becerra y Natalia Magrin, integrantes del área de Historia Oral y Audiovisual de la Memoria del ex centro clandestino de detención D2, iniciaron en 2015 un proyecto de investigación para registrar testimonios de personas del colectivo que sobrevivieron a las torturas durante la dictadura. El mismo continúa en proceso de realización.


* Lenguaje inclusivo: El diario de la marcha es una construcción colectiva de la Comisión de Comunicación de la Mesa de Trabajo por los DDHH de Córdoba. Las notas, a su vez, fueron escritas por diferentes autorxs de manera individual y grupal. La publicación de las mismas se llevó a cabo respetando la libertad de decir y nombrar que nos abre el lenguaje inclusivo. Leerán notas que varían y mezclan el uso de x, e, as/os, masculinos, femeninos, y toda la diversidad del lenguaje existente y que estamos de/construyendo.     


* Leé el diario de la marcha completo >> LINK



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